Cualquier persona sabe que el mundo de la cosmética vive en constante evolución, la flor de Edelweiss ha cautivado la cosmética y ya forma parte de un gran número de productos cosméticos. Los laboratorios no dejan de investigar y de desarrollar nuevas formulas para sacar un rendimiento máximo a todas las propiedades de la flor Edelweiss.

Aparentemente frágil, esta flor es capaz de sobrevivir a más de 30.000 metros de altitud y soportar temperaturas extremas. La podemos encontrar en grupos pequeños y su tallo tiene una altura máxima de 10 centímetros.

La elegancia de la flor Edelweiss y el entorno tan especial en el que crece, la han convertido en un símbolo de amor, honor y coraje. Antiguamente, los jóvenes enamorados se aventuraban en una larga escalada por las montañas para recoger estas flores que crecían en las peligrosas laderas y salientes rocosos y regalárselas a sus amadas como prueba de su amor.

Los lugares donde más frecuentemente se halla son los Alpes suizos y austriacos y en España en los Pirineos y Sierra Nevada.

Es una especie protegida, ya que es la flor emblemática de las montañas y durante años se ha cogido muy abundantemente, llegando casi a desaparecer en algunas zonas.

La flor de las nieves tiene usos muy interesantes pero poco conocidos debido a que es una especie protegida y está prohibido arrancarla de su medio natural. Si se quiere aprovechar para usos medicinales es necesario cultivarla.

Aunque hay pocos estudios científicos sobre la flor de Edelweiss, ésta tiene propiedades anti-bacteriana, anti- inflamatoria y antioxidantes, también su acción (en uso externo) como bloqueador natural de los rayos UV. El uso actual más conocido es el uso cosmético como anti-radicales libre, en las formulaciones de las cremas solares y como potente antioxidante.