La  industria de la cosmética para hombres cada vez crece y crece. Sabemos que la piel de los hombres es distinta a la de las de las mujeres. Es más fuerte, más espesa y generalmente más grasa, lo que la hace más resistente a las agresiones del medio ambiente, el sol y la contaminación.Estéticamente, por su mayor grosor, se muestra menos transparente y con el poro más abierto.

De manera inevitable, también envejece. Aparecen arrugas profundas y, con los años, va perdiendo elasticidad y capacidad de regeneración, a la vez que se vuelve más seca y frágil. Los hombres empezaron a aproximarse, en estos últimos años, a la cosmética debido a problemas del afeitado y a la caída del cabello.

Pasar la maquinilla día tras día, produce una irritación que no llega a calmarse y se vuelve crónica, causando un grave deterioro en la piel.Las cremas suavizantes y cicatrizantes que incorporan plantas como la raíz de regaliz, la caléndula, o la angélica, eliminan la inflamación del afeitado, y mantienen la piel en buen estado, evitando la aparición de rojeces y granitos. Pero la auténtica concienciación ha venido en los últimos años, con un mercado laboral cada vez más competitivo, en el que los varones se están dando cuenta de que tienen que mantener un aspecto joven y saludable, y que el cuidado de la piel tiene mucho que ver con eso. Una piel sana es una piel joven.

Cuanto más sana sea nuestra piel, tendremos un aspecto más atractivo. En la cosmética encontramos la respuesta para ayudar a frenar el envejecimiento y mantener la piel en buen estado. Uno de los productos más interesantes, rápidos en su efecto y cómodos de usar son los sueros tensores. Estos productos, que llevan plantas como la quillaja o la kigelia, acompañados por el ácido hialurónico, rellenan la piel y la hidratan, eliminando el aspecto de fatiga. Tienen un efecto a corto plazo, que se puede usar para una entrevista o un evento, y una acción profunda para hidratar la piel. Pero, por supuesto, lo más importante es añadir en el ritual o la mecánica antienvejecimiento una crema antiarrugas. Estos cosméticos, constantemente perfeccionados porque son las estrellas de cualquier tratamiento, combinan los derivados de la vitamina A tan natural y afín a la piel con ácidos frutales y péptidos regeneradores.

Entre sus principales efectos, destacan su capacidad para acelerar la velocidad de la piel, que con los años disminuye, y estimular la fabricación de las vigas elásticas de colágeno que se han perdido; al mismo tiempo que aumentan la oxigenación de la piel, procurándole luminosidad. Estos potentes efectos resultan más evidentes en la piel masculina. Su estructura reacciona velozmente con unos resultados visibles. Pero no hay que olvidar la constancia en el tratamiento. La piel lo agradecerá. Y la imagen ante el espejo, también.

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